Es obligatorio tener personal, contratistas, o una combinación de ambos que sean al mismo tiempo competentes y bien calificados para asegurar la operación y excelente funcionamiento de un sistema eléctrico.

Según la Ley de Seguridad e Higiene de Ontario, una “persona competente” quiere decir “una persona que,

1. Está calificada en base a su conocimiento, capacitación y experiencia para organizar las tareas y su desempeño,

2. Está familiarizada con esta ley y todas las normativas que aplican al trabajo, y

3. Tiene el conocimiento de cualquier peligro real o potencial para la salud o seguridad en el sitio de trabajo”.

Además, si ellos son los que “organizan las tareas y su desempeño”, por lo general son considerados como supervisores. En las tareas eléctricas, el supervisor es el “componente clave” a la hora de asegurar que el trabajo sea llevado al cabo con seguridad, a tiempo, y de una manera tal en la que el proceso pueda depender de ello. Esta definición fue escrita para asuntos relacionados con la seguridad e higiene, pero se puede aplicar a las tareas laborales en todos los niveles y en todas las habilidades, no sólo seguridad. Definir el verdadero significado de un trabajador calificado en el sitio de trabajo en muchos casos se presta a debate. Los supervisores eléctricos competentes, y calificados, necesitan también ser desarrollados y cultivados dentro de sus organizaciones. Con frecuencia, a ellos se les promueve o asciende desde la planta laboral por la gran cantidad de trabajo que logran terminar al final del día. Y aunque esto es admirable y al mismo tiempo importante, es apenas un segmento de todo lo que debe hacer un supervisor eléctrico sobresaliente.

Ellos necesitan ser maestros de la planificación segura del trabajo eléctrico.

Antes que nada, un supervisor eléctrico verdaderamente competente y calificado se esmera en salvaguardar la seguridad de su personal, y en segundo lugar, se enorgullece de la ejecución oportuna de sus tareas. Así es como tiene que ser. Hacerlo de cualquier otra manera es simplemente un costo que no puede ser aceptado ni moral, social, o económicamente.

Los supervisores eléctricos deben ser altamente capacitados no únicamente en las habilidades eléctricas necesarias para terminar el trabajo, sino también en la serie de habilidades necesarias para planificar el trabajo. ¿Es esto algo que realiza su propio personal de supervisores? ¿Cuenta usted con los archivos de entrenamiento para respaldar esta aseveración? ¿La alta dirección de la planta baja al piso para efectuar auditorías regulares de las habilidades de planificación del trabajo seguro de sus supervisores eléctricos?

Si las respuestas a estas últimas tres preguntas fueron “no”, entonces sus trabajadores eléctricos están en riesgo, su equipo eléctrico está en riesgo y ultimadamente, está arriesgando la confiabilidad de su planta.

¿Cómo entonces puede proceder al buscar oportunidades para mejorar el área de la planificación del trabajo eléctrico seguro?

Aquí se describe de manera conceptual un proceso de cinco pasos:

1. Identificación de “todos” los peligros eléctricos para cualquier tarea específica.

2. Cuantificación de todos los peligros identificados para cualquier tarea específica.

3. Estrategias en base a los dos pasos anteriores.

4. Documentar, documentar, documentar.

5. Comunicar, comunicar, comunicar.

PASO 1:

Deben identificarse todos los peligros eléctricos antes de comenzar los trabajos. En trabajos eléctricos, esto podría incluir:

1. Contacto directo con bajo, medio y alto voltaje.

2. Flamazo.

3. Inductivo.

4. Potenciales de paso.

5. Flamazo / estallido de arco.

PASO 2:

Ahora deben cuantificarse todos los peligros eléctricos que fueron identificados. Esto es relativamente directo para los peligros eléctricos señalados arriba si se hace correctamente, pero no es tan evidente para los peligros identificados de flamazo/estallido de arco. Estos pueden estar compuestos de calor radiante y por convección, niveles de decibeles peligrosos a los oídos, radiación IR/UV peligrosa para los ojos, venenosos vapores metálicos súper calentados que son un peligro a los pulmones, esquirlas, metal fundido y, por supuesto, las presiones mismas del estallido. La normativa de 1584 de la IEEE realmente sólo aborda el calor en cal/cm2. El software ArcPro puede hacer lo mismo para una sola fase al aire libre con factores de corrección que han de aplicarse para sistemas trifásicos encapsulados en gabinete. Existen además fórmulas vigentes de ingeniería. El proyecto en marcha de Colaboración de Investigación Conjunta de IEEE/NFPA está efectuando muchas de estas pruebas para proporcionar evidencia científica contundente para poder cuantificar a la mayoría de estos otros peligros. Usted puede consultar información adicional de este proyecto en la página web, http://standards.ieee.org/about/arcflash/index.html

PASO 3

Una vez que todos los peligros han sido identificados y cuantificados hasta el nivel de conocimiento actual, los supervisores deben efectuar un bosquejo de las estrategias necesarias para salvaguardar el trabajo seguro y evitar la destrucción del equipo eléctrico, en particular de un evento de flamazo/estallido de arco.

Sin lugar a dudas, la estrategia número uno es DESCONECTAR COMPLETAMENTE LA ENERGÍA, al mismo tiempo que se aplica una extensa y efectiva estrategia de Candado-Etiqueta (LOTO) o Código de Protección Laboral en los Servicios. Un supervisor eléctrico de alto nivel también debe ser un maestro en esta estrategia del aislamiento y desenergización (aterrizamiento) del equipo eléctrico según sea necesario.

Debe existir la justificación para efectuar “trabajos calientes o energizados” de parte de los gerentes y superiores quienes eventualmente rendirán cuentas y autorizarán dichos trabajos. En ocasiones, las tareas como solución de problemas o diagnósticos requieren trabajos en caliente. De ser así, las empresas de servicios eléctricos tienen procedimientos de prácticas de trabajo seguros muy detallados que han de seguirse. Se recomienda que las empresas industriales utilicen el concepto más vigente de “Permiso de Trabajo Eléctrico Energizado” que se encuentra en las ediciones más actuales de las normativas NFPA 70E de los Estados Unidos, o la CSA Z462, una normativa canadiense. Utilizadas correctamente, estos documentos cubren todas las bases a partir del punto de vista de la planeación segura y meticulosa de trabajos eléctricos.

PASO 4:

Documentar, documentar, documentar

No hay manera de exagerar la gran importancia que reviste este paso. Es un componente crítico del paso 3. Los trabajadores eléctricos, y en particular los supervisores eléctricos, que realicen el trabajo utilizando solamente “conocimiento empírico” o instrucciones verbales como práctica laboral en lugar de utilizar procedimientos escritos, corren el riesgo de sufrir lesiones además de arriesgar la confiabilidad de la planta. Si no hay claridad en las descripciones de las tareas eléctricas, mismas que deben ser concisas y documentadas, el riesgo es mucho mayor. La buena documentación puede también exonerar de responsabilidades a los supervisores y gerentes en casos donde hayan ocurrido lesiones extensivas y/o destrucción de los equipos de la planta.

PASO 5

Comunicar, comunicar, comunicar

Un supervisor eléctrico extraordinario que reduce el riesgo de lesiones a sus trabajadores y reduce el potencialmente significativo tiempo muerto para la planta es además un maestro de la comunicación.

Los supervisores maestros eléctricos conocen a su cuadrilla. Ellos llegan a conocer a cualquier contratista eléctrico que pudiera estar involucrado. Ellos en todo tiempo emiten instrucciones claras, concisas y documentadas al respecto de la seguridad y la tarea. Ellos se aseguran que sus cuadrillas escuchen y entiendan todos los componentes del trabajo, sino de lo contrario se detienen y vuelven a plantear el tema. Ellos buscan aquellas situaciones proclives al error y utilizan las repeticiones verbales de parte de su personal para asegurar que estén completamente comprometidos.

El personal de la alta dirección necesita con frecuencia auditar las habilidades de sus supervisores para planificación de trabajos eléctricos seguros. Si existen huecos o puntos vacíos, es responsabilidad de la alta dirección darles a los supervisores el entrenamiento que necesitan.

Al final de cuentas, toda planta que aspire a ser segura, de clase mundial, rentable y que quiera ofrecer trabajo honesto y bueno para su comunidad necesita asegurarse que su potencial “talón de Aquiles” – que no es otro más que su sistema eléctrico – reciba el mejor mantenimiento por parte de los mejores técnicos en todas las fases del trabajo.

Tener una planificación de trabajos eléctricos seguros que sea un componente reconocido y valorado dentro de su cadena de confiabilidad, y que además sea ejecutado por supervisores eléctricos competentes y calificados, claramente define el lema, “La Buena Seguridad es un Buen Negocio”

Mike Doherty tiene más de 36 años de experiencia como electricista industrial certificado, técnico industrial en instrumentación, técnico de control, instructor de habilidades eléctricas, y profesional del departamento de seguridad en empresas de servicios públicos, además de ser entrenador de seguridad eléctrica a lo largo y ancho de Norteamérica. El actualmente preside el Comité Técnico CSA Z462, Seguridad Eléctrica en el Sitio de Trabajo, Canadá y es miembro del Comité técnico de NFPA 70E, Seguridad Eléctrica en el Sitio de Trabajo, EEUU. www.ihsa.ca

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